MUJERES, SUSTENTABILIDAD Y ORGANIZACIÓN COMUNITARIA

Publicado en General el 12 de Julio, 2005, 20:14 por santasilvina

mujeres, sustentabilidad y organización comunitaria

analizadas desde dos casos puntuales

“Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenación del medio ambiente y en el desarrollo. Es por tanto imprescindible contar con su plena participación para lograr el desarrollo sostenible”, establece el principio No. 20, Declaración de Río de Janeiro de 1992.

Existen iniciativas que son emprendidas, ejecutadas y lideradas por mujeres que trascienden su propio ámbito familiar y se proyectan en acciones solidarias con su comunidad, dichos emprendimientos se podrían definir como ambientalmente sostenibles, tanto en el ámbito rural como urbano.

 

Se toman dos casos particulares, en cierto modo como representativos. El acercamiento se podría encuadrar en un abordaje cualitativo con técnicas etnográficas, que incluyen la observación y las entrevistas vivenciales.

Caso No.1: Comisión vecinal de “Barrio Esperanza”: Asentamiento espontáneo a la vera del Río Quinto en la Ciudad de Villa Mercedes (San Luis).  Un grupo de mujeres, vecinas entre sí, cuyas edades oscilan entre los 18 y los 50 años aproximadamente mantienen a sus familias en base al cirujeo en el Basurero Municipal, al cual concurren recorriendo la distancia que las separa a pie, desde las 8:30 hasta las 16:30 o 17:00, de Lunes a Sábados. Las acciones y los logros: Se decidieron a superar sus situaciones límites con iniciativa e imaginación: inicialmente cinco de ellas, con el liderazgo de O. comenzaron por realizar con los scraps que las fabricas arrojaban al Basural Municipal, manualidades que vendían en los barrios vecinos. Solicitaron al Programa de Alfabetización Nunca es Tarde, dependiente en un principio de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Económico – Sociales, la apertura de un Centro de Alfabetización para adultos, bajo la metodología de la educación no formal. Como resultado de su esfuerzo, 8 de ellas rindieron libre satisfactoriamente, el  equivalente de sexto año del EGB II en una Escuela local, con reconocimiento de la Provincia de San Luis. Ante las inclemencias del invierno de 1999, que se continuaron y se agravaron, con las inundaciones que sufrieron en el otoño del 2000, abrieron un ropero comunitario: ellas reciben la ropa, se organizan para arreglarla en algunos casos o confeccionar otras más necesarias y abren el ropero para todo el barrio los domingos.

Caso No. 2: Comunidad Huarpe, autodenominada Guaytamarí. Viven en una explotación agrícola del Valle de Uspallata en la Provincia de Mendoza, ubicada en pleno, son propietarios de los terrenos y están tramitando su reconocimiento ante el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, dependiente en la actualidad del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente. La comunidad comparte las construcciones destinadas a habitación, además hay un taller de artesanías, corrales donde tienen un rodeo experimental de llamas. Cultivan una parcela dentro de la misma propiedad destinada a cultivos tradicionales en la zona como papa, arvejas.. Por último, en el mismo predio se encuentra un quincho de importantes dimensiones donde la comunidad se reúne a tratar sus problemas, compartir la comida cuando el clima lo permite y a recibir visitantes, muchos de los cuales son extranjeros de paso hacia la zona cordillerana.El motor de las iniciativas del grupo es C. , quien se reconoce, en base a los relatos de sus abuelas, como descendiente de los Huarpes. Con mucho esfuerzo y trabajo, Guaytamarí consiguió la custodia de sitios de valor arqueológico, los cuales en un primer momento fueron relevados, estudiados y cercados por el C. R. I. C. Y T. (Centro Regional de Investigación en Ciencia y Tecnología, Pcia. de Mendoza); los mismos son: los tampus, las bóvedas, sitio en el que se cree que se elaboraron armamentos para el Ejército de los Andes, el Cerro Tunduqueral  donde existen numerosos petroglifos, En cada uno de estos sitios, se abocan a guiar y concientizar a los turistas y tienen a la venta su alfarería que rescata los motivos geométricos atribuidos a la alfarería Huarpe. Están en contacto permanente con otras organizaciones que representan distintas etnias precolombinas y participan de reuniones y encuentros nacionales e internacionales con las mismas.

 

En ambas situaciones son mujeres, las que como requiere el principio 20 de la declaración de Río de Janeiro, que cito en el epígrafe, articulan alternativas para sus respectivos grupos inmediatos y para la comunidad de la ciudad o localidad con la cual interactúan, en general:  El “Barrio Esperanza”,  en el caso No 1, el grupo está constituído casi exclusivamente y liderado por mujeres, quienes buscaron los contactos con otras organizaciones para poner en marcha sus emprendimientos.

En lo que a “Guaytamari” (caso No. 2), el grupo es más parejo en la proporción de sexos, la líder natural e ideóloga del grupo es una mujer

¿Por qué considerar estos dos grupos humanos como ejecutores de alternativas sustentables?  Porque ambos, tanto la comunidad Guaytamari como el Barrio Esperanza, reivindican una identidad, la cual les  es negada por la historia y la actual sociedad de consumo: buscan sus raíces los primeros, las asientan y construyen sobre ellas los segundos. Toman un nombre y se presentan con esta identidad ante las localidades urbanas como actores activos de los ecosistemas urbanos con los que interactúan. Aportan por lo tanto, no sólo a mejorar, superar sus propias realidades marginadas o mejor dicho ignoradas  por la sociedad actual, sino que aportan a la identidad y por ende a la dignidad, a la calidad de vida de dichas localidades.

De todos modos, ambos grupos tienen en común, sean conscientes o no de este proceso, una contribución importante que hacer a la “construcción  de una democracia más participativa y social” (Argumedo,1997). Una democracia con estas características y con actores como los presentados, es condición casi indispensable para el desarrollo sustentable de las ciudades, a partir de movimientos que pueden gestarse aún en sus “márgenes” y operar hacia adentro.

 

Referencias

ARGUMEDO, A. 1997. Los rasgos de una nueva época histórica.  KAIROS. Año 1. Nº 1. Pags. 89-117.

Arruñada, V.; Govea Basch, J. y Escanes, V. (1999 ) La Inmigración interna e internacional en la Argentina: Impacto, evolución y características sociodemográficas. LA DISTRIBUCION DEL INGRESO EN LA ARGENTINA. Síntesis elaborada para su presentación FIEL - INDEC.

GALEANO, E. 1999. Patas arriba. La escuela del mundo al revés.  Ed. Catálogos. 256-257.

Keating, M.1993. Cumbre para la Tierra. Programa para el  cambio. El Programa 21 y los demás acuerdo de Río de Janeiro en versión simplificada. Publicado por el Centro para Nuestro Futuro Común.

LEVIN, S. 1999. La ciudadanía social argentina en los umbrales del siglo XXI KAIROS - Año 3 Nro. 4.

RUBIO, I; ANDRÉ,  G. (1999) Familia y Pobreza: Feminización de la pobreza.  KAIROS - Año 3 Nro 4.